Saludadora, Beata, Bruja; Lucia de Arétxaga

Zalla se sitúa en el Valle de Salcedon en la comarca de Enkarterri. Surcada por el rio Cadagua, es uno de los pasos tradicionales a la meseta castellana. Es  tierra de embrujos y exorcismos, y atrajo durante siglos a caminantes de la procedencia más dispar. Fue parte de la Ruta de la Lana y parada obligada entre los peregrinos que recorrían el  hoy llamado  “Camino Olvidado”.

 Dice la leyenda que, al poner un pie en la ermita de San Pedro de Zarikete,  se hallaba protección frente al mal de ojo. Y en la ermita de San Pantaleón, lugar donde la Inquisición quemó a Lucía de Aretxaga por brujería, se libraban de jaquecas poniéndose el sombrero del Santo o sanaban de sus males mentales.

La restaurada y musealizada Ermita de San Pedro Zariquete, bien merece una visita guiada para descubrir todos sus secretos, tradiciones, costumbres y si es  posible exorcizarse de nuestros particulares demonios. Sabíais que han localizado los restos de la primitiva ermita del siglo XI .

Hoy os vamos a hablar de la Ermita de San Pantaleón y de Lucía, la “Serora”.

La antigua ermita de San Pantaleón estaba enclavada en el barrio de Arétxaga, en la finca La Cascajera, del lugar denominado El Campillo.
Esta ermita fue totalmente destruida por una riada antes de 1764, pues hay datos de que  entre ese año y 1766 fue reconstruida en su actual emplazamiento en el barrio de Gallardi.

De la antigua ermita tenemos conocimiento porque existe constancia escrita en los libros de cuentas de 1725, pero su origen con exactitud no se conoce, probablemente podría situarse al menos,  en el siglo anterior.

Junto a la primitiva ermita, la que se llevó la riada,  fue quemada Lucia de Arétxaga, llamada también “La Beata o bruja de San Pantaleón”.
Sobre este hecho se recuerdan dos inscripciones que existían en la ermita:

” Lucia de Arétxaga declarada bruja y quemada por la Santa Inquisición” y

 “Lucia de Arétxaga, bruja declarada por la Santa Inquisición y quemada en el campo de San Pantaleón“.

 Destaca en la actual ermita una gran y antigua pila de agua bendita situada a la entrada. Las imágenes de Santa Mónica, San Roque, San Valentín, San Cristóbal, San Sebastián y especialmente la imagen de San Pantaleón, siendo la más notable y que además procede de la anterior ermita, realizada en piedra policromada y cuyas medidas  son de 93 cm. por 30 cm.

Por el estilo es posible que esta imagen date del siglo XV, pero lo realmente curioso es el sombrero de San Pantaleón.


Es tradicional costumbre arrodillarse ante el Santo médico, calarse el viejo sombrero y rezar un padre nuestro para preservarse de los dolores y enfermedades de cabeza.


Pero volvamos a Lucia, ¿quién era? ¿Por qué tuvo ese final?

Zalla es la tierra de “Los Brujos” así se llama a los vecinos del lugar. El imaginario colectivo del  pueblo mezcla creencias de los antiguos con las  propias de sitios de tránsitos.

El boca a boca ha ido creando una historia un tanto difusa, que con el paso de los años los vecinos han enlazado con la vida de una mujer del pueblo que vivía en Arétxaga.

Hoy en día la figura de Lucia ha sido recuperada incluso en las tradicionales fiestas del pueblo, ya que una joven abre las fiestas al   interpretar, caracterizada para la ocasión, a Lucia, “La bruja”.

Incluso actualmente un grupo de mujeres, formando un colectivo feminista,  la han tomado como referente al menos en cuanto al nombre al llamarse “Las Hijas de Lucia”.

Pero volvamos a la Leyenda de Lucia, dejadme que os cuente:

Érase una vez a finales del  siglo XVII, en una remota zona de las Encartaciones Vizcaínas llamada Zalla, del Valle del rio Salcedon, vivía una mujer llamada Lucía.

Tenía fama de adivina la buena mujer, aunque según otros era en verdad una “saludadora” es decir una <<dadora de salud>>, una sorgina, una herbolera,  o curandera ligada a las matronas que conocían los remedios para aliviar ciertos malestares derivados del dolor físico

Lucia, ya mayor y viuda se ocupaba de cuidar la ermita de San Pantaleon de Aretxaga,  vivía sola, cerca de la ermita, y se procuraba el sustento a base de aceptar las limosnas que le daban por hacer algo que a los vecinos les parecía bien; limpiaba los santos de la ermita y los cuidaba. Pero también hacia algo que no gustaba tanto.

Pronto se corrió la voz e incluso diríamos la fama de sus “dotes” adivinatorias y sanadoras y los vecinos procuraban seguir sus consejos.

Tal fue su fama y renombre que al ser Zalla un lugar de paso del camino de Santiago antiguo y lugar de tránsito y comunicación entre Castilla y la costa. No es raro que alguno de los muchos comerciantes que pasaban por allí solicitara sus servicios…

Se dice en Zalla que, un buen día, se acercó hasta la ermita un hombre. Un comerciante de vinos navarro con posibles, seducido por lo que oyó decir a los vecinos, pidió consejo a Lucía a cuenta de algo que le tenía a mal traer;  su mujer había perdido un anillo y él estaba convencido de que le engañaba con otro hombre.

Lucia, anciana y sabia le explicó al vinatero que al ser él alguien con buena posición el hombre con quien su mujer le engañaba posiblemente fuera alguien cercano, pobre quizás, pero que le ofreciera a la doña otros placeres más terrenales…

Durante esa noche en la que el vinatero se retira a descansar, en la cuadra junto a la casa duerme su criado, que en realidad no duerme pues le despiertan extraños ruidos que provienen de la pobre cocina de la casa en la que habita Lucia.

Y es que, según afirmó,  Lucía había conjurado al diablo y   preguntado por el anillo, el cual le contesta que el anillo está en una de las cubas de vino de la familia, ya que se les cayó allí. Lucía, sin embargo, le dice al vinatero que su mujer le ha dado el anillo a su amante. Muy enfadado, el vinatero sale en dirección a la ribera navarra, a su pueblo con intención de matar a su mujer, pero su criado le da alcance y le dice que ha escuchado la conversación entre Lucía y el Diablo, confesándole dónde se encuentra el anillo realmente.

Poco tardó  el vinatero en denunciar a Lucía, al Santo Oficio. Pronto fue detenida y quemada en la hoguera en la misma campa de la ermita que tanto y tan bien cuidó.

Actual ermita de San Pantaleón.

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Bibliografia;

“Aequitas Cultus” Editorial Circulo Rojo. Libro de Basajaun.

http://bitakora.net/

http://zallatur.com/lekuak/ruta-san-pantaleon

http://sustraiak.zalla.eus/sustraiak/ermitas