Ermita de Santa Mª Magdalena. Berriatua

Está situada casi en la cima del alto con buenas vistas y en un entorno cargado de tradiciones y costumbres. Sus orígenes están datados en el siglo XVI, aunque antes hubo otra más antigua, románica probablemente a juzgar por el sillar empotrado en su muro norte en el que se aprecia una enigmática figura humana masculina con“aire”románico.

 

El edificio de planta rectangular y una sola nave, está cubierto por un tejado a dos aguas con armadura de madera. A sus pies se sitúa el pórtico de ingreso al que se acede bajo un arco apuntado de piedra caliza. Anexo a este, se encuentra un sencillo edificio, antigua vivienda de la ermitaña.

Cuenta la leyenda que una mujer consiguió curarse de forma milagrosa de una afección cutánea en el pozo mágico de Sarnapotzu. Ante tal prodigio, decidió crear una choza que haría las funciones de hospital y que situó enfrente de la ermita. Desde esta choza, la mujer guiaría a los enfermos hasta el pozo y les explicaría el ritual que había que realizar para conseguir los beneficios medicinales de sus aguas.

Es toda esta zona, como veis mágica, mitológica, pagana y cristianizada donde en pocos metros se encuentra un lugar mágico por sus aguas y una cruz y una ermita que la iglesia utiliza para  sustituir unos ritos por otros, y aun así persisten hoy en día las costumbres de nuestros ancestros.

Ermita de San Roke y San Sebastián del Kolitza

ARTZENTALES-BALMASEDA (Enkarterri)

En un privilegiado balcón sobre la comarca de Enkarterri, se erige en la cima del monte una hermosa ermita en su cumbre, sin duda una de las mejor conservadas en montaña.

Se encuentra bajo la advocación de San Sebastián y San Roke.

La ermita

La ermita que preside la cima del Kolitza tiene una orientación NE-SW.  Tiene pocos elementos de estilo románico tardío el arco de medio punto de las dos entradas, y está cercano al protogótico de estética cisterciense  y su conservación es excelente por la cantidad de renovaciones.

Desde un principio la ermita estuvo dedicada a los santos Fabián y Sebastián, pero parece que fue en Balmaseda a partir de las tremendas pestes que asolaron la comarca en el siglo XVI, cuando se añadió a San Roke, como protector de las epidemias y plagas, siguiendo una costumbre muy extendida por todo el Sur de Europa.

Hay quien data la construcción de la ermita en el año 1073 aunque algunos autores han apreciado sobre el marco de una puerta una inscripción poco legible con la fecha del año 1111, o 1120, pero no. Parece más bien que se documenta hacia mediados del XIII y fue ya en el año 1455 cuando poseía rentas propias y gran veneración cuando D. Alonso de Cartagena, obispo de Burgos, la unió a la Iglesia de San Severino de Balmaseda.  En el año 1468 se confirma la existencia de una cofradía de San Sebastián que perduró en el tiempo hasta fechas relativamente recientes.

El diccionario de la Real Academia de la Historia, relata cómo durante la peste que asoló la comarca hacia 1530, algunos de los escasos vecinos que sobrevivieron, se refugiaron junto a los muros de la ermita.

Se dice que en el interior de la ermita se encuentran restos que pudieran pertenecer al fundador del templo junto a un hijo suyo, que  pudo fallecer en alguna de las peregrinaciones.

La planta de la ermita es rectangular de 19,50 por 8,10 mts. de una sola nave con bóveda principal de piedra labrada y ábside cubierto a tres aguas.

Primitivamente en el lateral de la epístola tuvo adosado un edificio al que se le atribuyen diferentes utilizaciones, desde vivienda de algún ermitaño hasta cobertizo para el ganado.   Lo cierto es que se destruyó junto a la mayor parte de la ermita en la batalla de verano de 1937 de la Guerra Civil, desapareciendo también la imagen de San Fabián.

Durante once años, el edificio permaneció en ruinas hasta el 11 de septiembre de 1949 que finalizaron las obras de reconstrucción y fue inaugurado con la subida de las imágenes de San Sebastián y San Roke, que fueron portadas a hombros desde Pandozales, ya que estas habían sido guardadas durante la contienda en la parroquia de Balmaseda.

El antiguo edificio adosado, fue transformado en refugio de montaña hasta una nueva remodelación en el año 1985 en el que quedó como el pórtico abierto que conocemos en la actualidad y que facilita la estancia a los visitantes, ya que la ermita por razones de seguridad, permanece habitualmente cerrada.

El interior de la ermita acoge actualmente las imágenes de San Sebastián y San Roke como patronos de la misma, así como la de la Virgen de Begoña y la del Pilar y un busto de la Inmaculada.

El Kolitza

El monte Kolitza de carácter centenario se encuentra en la prolongación N-E de la Sierra de Ordunte; tan solo La Garbea se encuentra más al oriente como final del macizo.  La cumbre se asienta en la misma divisoria de las poblaciones de Artzentales y Balmaseda y pese a ser una de las alturas menores de la sierra, es sin duda uno de los montes más carismáticos de la zona y poseedor de importantes antecedentes históricos.

Otro de los datos que contribuye al prestigio de esta montaña, es el carácter de Monte Bocinero y como tal, punto de referencia histórico para convocar a las Juntas Generales del Señorío de Bizkaia en lo que a la comarca de Las Encartaciones (Enkarterri) se refiere.

Cuenta la leyenda que se hacía a través de la emisión de sonidos, utilizando unos cuernos a modo de instrumentos sonoros y encendiendo a la vez grandes hogueras.

Rutas

      Los puntos de partida más frecuentados para su aproximación y ascenso suelen ser dos

  • El alto de La Herbosa al N-E, en la carretera de Balmaseda a Karrantza, desde donde parte una amplia pista hasta el collado de la Nevera (11 kms.) tras faldear el espolón oriental del Kolitza y
  • El que parte del balmasedarra barrio de Pandozales desde el Este, posiblemente el más utilizado.

Desde Pandozales auzoa (283) donde finaliza la carretera asfaltada, hay que tomar la dirección al N-E. Pasar junto a la ermita del barrio y por pista, inicialmente hormigonada y amplios caminos después, caminar por la ladera de un espolón, entre abundantes pinares y numerosos cruces de caminos.  Existe suficiente balización en la ruta y entre los claros del bosque se puede a veces observar al frente como referencia permanente, la silueta de la ermita en el cono cimero.

Tras 40 minutos aproximadamente de camino, este desemboca en la ancha pista que viene desde el Alto de la Herbosa.  Hay que seguir esta pista y en breve abandonarla a la Dcha. donde existe una señalización hacia Kolitza.  Esta zona es conocida como la Campa del Espino.  Desde aquí el camino toma una importante inclinación, con la ermita sobre nuestras cabezas.  Se puede inicialmente seguir junto a una alambrada a nuestra Izda. ganar altura y posteriormente tomar uno de los senderos que rodean la cima por la Dcha. hasta alcanzar por el lateral N-W. la ubicación donde se asienta la ermita.  La duración del ascenso oscila entre 1,15 y 1,30 horas en función del ritmo y caminos elegidos.

La panorámica es amplia y despejada y destacan las vecinas cumbres de La Garbea al N-E y la prolongación de la Sierra de Ordunte al S-W. con el Terreros y Burgüeno como las cimas más cercanas.  El Valle de Turtzioz queda al Norte y al Este Balmaseda y su entorno encartado que se extiende hasta los confines del macizo de Ganekogorta.

Os dejamos tres enlaces para bajaros traks de rutas posibles:

La clásica desde Pandozales

Desde Artzentales

Desde El Berron

EN LA SIERRA DE ORDUNTE,
AL ORIENTE SE ERIGE,
UNA ROMÁNICA ERMITA,
QUE A ENKARTERRI PRESIDE.

A LO LARGO DE LA HISTORIA,
LAS GENTES DEL LUGAR
ACUDIERON A SUS MUROS,
PARA ALEJAR LA ENFERMEDAD.

FUERON TIEMPOS DE PESTES,
Y EPIDEMIAS POR DOQUIER,
QUE BALMASEDA Y SU ENTORNO,
HUBIERON DE PADECER.

PESTES Y EPIDEMIAS,
PROCESIONES Y ROGATIVAS,
CLAMANDO PODER SANAR,
ANTE SAN ROKE Y SAN SEBASTIÁN.

LA ERMITA FUE EL TESTIGO…
…Y EL KOLITZA, FUE EL LUGAR…

 

Norberto Martínez

 

 

 

 

 

Santa Eufemia, en Urregarai. Aulesti

ERMITA DE SANTA EUFEMIA

PERFIL S-E.

El monte Urregarai tiene carácter centenario y una extensa toponimia, pues además de Urregarai – que etimológicamente significa “Cumbre del Avellanal” – es también conocido como Igotz o Igozmendi, derivado posiblemente del nombre de un cercano caserío que se encuentra en la ruta que asciende desde Markina y que en la actualidad se encuentra abandonado.  Santa Eufemia sin duda por su ermita cimera y otros menos conocidos como Atxarre o Atx Garai.

Su punto culminante pertenece integralmente a Murelaga-Aulestia, aunque una gran parte de sus laderas orientales se encuentran en territorio de Markina-Xemeín.  Junto a su vecino Bedartzandi, forman la conocida cordillera de Eizmendi y sin duda un recorrido clásico y popular dentro del mundillo mendizale, consiste en unir ambas cumbres, incluyendo como opción complementaria el paso por el humilde Zapola  sito al este, y así cerrar un sencillo pero interesante recorrido de montaña en círculo.

URREGARAI-IGOTZMENDI

ERMITA SANTA EUFEMIA, PERFIL N-W.

 

Los puntos de referencia para su ascensión parten de las mismas poblaciones de Markina y Aulesti, pero quizá el más utilizado sea el que se inicia en el alto de Lekoizgana, en la carretera que une los pueblos mencionados.  Desde el mismo alto – con el monte ya visible al oriente – y con señalizaciones en el desvío, se inicia la ruta a través de una estrecha carretera que gana altura entre restos de canteras de mármol; la mayor parte de esta sencilla ascensión se desarrolla dentro de un notable pinar con ejemplares de Monterrey (Intsinis pinua) y en continuos zig-zags alcanza el collado de Urregarai (345) o Urregaraizko Mendi Lepoa ; se trata de una zona más despejada y muy humanizada con fuente de agua no potable – pero que casi todos hemos hecho uso de ella – caserío-merendero, bolera, así como bancos y mesas, que de hecho forman una atractiva área recreativa.

Hacia el S-W. por detrás del caserío parte un amplio camino que entre abedules (urkiak) primero y cipreses de lawson (lawson altzifrea) después, que gana altura hasta la base del roquedal cimero, donde se inicia una escalinata formada por 222 peldaños o escalones de piedra con sus correspondientes descansillos, que alcanzan finalmente la terraza defendida por un pretil, donde se asienta la ermita de Santa Eufemia.  La cumbre queda al Sur y se alcanza de inmediato, en unas rocas donde quedan restos de lo que pudo ser un punto de vigilancia forestal así como los clásicos buzones montañeros.  Los tiempos de ascensión son: de Lekoizgana a Urregaraiko lepoa, 25´ y hasta cumbre 15´ más, o sea un total de 40´ para todo el ascenso.

Como curiosidad apuntar que con el primer bloque de mármol negro que se extrajo en 1966 de las canteras de Lekoizgana, se construyó el altar de la iglesia de Muruelaga que tiene esculpida la palabra “Bakea”.

La ermita tiene una orientación E-W. de planta rectangular y sus dimensiones aprox. son 10,5 por 7 mts.  Cubierta a dos aguas y muros de mampostería con esquinas de sillería.  Posee dos puertas, una al norte y otra al sur, en la primera de ellas existe una inscripción: zutzak jaunak / ez beste iñotzak /aintzazu nadila / egizu

Aunque tenemos información de que antaño existió otro texto: Urregarai´ko Eupegi deuna / onetsi gagizuz.

La ermita carece de espadaña y en su frente occidental existe una especie de hornacina con una tosca imagen que representa a la santa titular, en sustitución de la anterior imagen de piedra que durante bastante tiempo permaneció decapitada. La ermita permanece cerrada y en su interior parece que tan solo se conserva la imagen de la santa titular.

Santa Eufemia: Mitología y Costumbres.

La fiesta de Santa Eufemia se celebra el 16 de septiembre o el domingo más cercano a la fecha.  La romería popular se suele celebrar en la campa del área recreativa, donde se suelen organizar diversos actos festivos y tradicionales como el concurso de irrintzis, peleas de carneros o carreras populares. En estas romerías se solía poner música a estos versos: santa eufemiko zelaian / neskazarrak dantzan / agureak kiñuka / iñor ajusten ba zan….

La tradición referente a Santa Eufemia nos relata la historia de una mujer víctima del martirio por no renegar de su fe, que incluso parece que logró trasmitir sus creencias a algunos de sus torturadores, por lo que tanto estos, como ella, fueron arrojados a los leones. Parece que Santa Eufemia fue muerta por el zarpazo de un león pero no devorada por la bestia y que fue ella misma quien eligió ese tipo de muerte. Es posible que la palabra Eufemia pudiera tener un significado similar a “palabra o promesa de buen augurio”.

Santa Eufemia tiene fama de sanar los dolores de cintura (garrikomiñe) y desde tiempos remotos las gentes con este tipo de dolencias se acercaban a la ermita con cera enrollada a la cintura (metzarra) en busca de su salud.  Al entrar a la ermita era costumbre con la cera portada, hacer rollos, encenderlos y depositarlos como ofrenda.   Posteriormente con el mismo objetivo, simplemente se depositaban velas.  La fiesta tiene bastante popularidad y en la misma se dan cita gentes de toda la comarca.

En un lugar como este no podían faltar las leyendas entremezcladas con la mitología y en este aspecto es Aita Barandiarán quien recoge y trasmite una leyenda referente a la ermita de Santa Eufemia, historia por otra parte bastante repetitiva en diferentes lugares de Euskal Herría.

El año 1920 una anciana de Markina relató como Santa Eufemia hizo aparición en lo más alto de la peña que hoy lleva su nombre en el término de Aulesti.  Los habitantes de los poblados más cercanos trataron de construir una ermita donde se cobijara la imagen de la Santa, en la planicie existente al píe de la peña, pero los materiales que durante el día se depositaban en ese lugar, aparecían al día siguiente donde tuvo lugar la aparición.  Ante la repetición de estos hechos y tomándolo como un designio divino, tomaron la decisión de construir la ermita donde actualmente se encuentra.

También la mitología del lugar relaciona la cima del Urregarai con Alabari, nombre con el que se le denomina  en Euskal Herria a Tártalo, el mitológico personaje vasco, un gigante con un solo ojo en la frente y dotado de muy mal genio, devorador de pastores y carboneros pero no muy inteligente, que fue frecuentemente engañado por los humanos.  Se recoge en Markina la afición de Alabari por el juego del bolitxe que consistía en tirar nueces e introducirlas en unos agujeros previamente hechos en una pared, solo que el hercúleo personaje lo que lanzaba eran enormes piedras desde la cima de la montaña, hacia las cercanías del baserri Barrueta, en el paraje conocido como “jentilen Portxillue”.

Entre otras leyendas existe también en Markina una tradición referente a los gentiles a los que se les atribuye la explotación de alguna de las canteras cercanas al monte Urregarai, así como el enterramiento en los cimientos de la mismísima ermita de un talego de oro, obra también atribuida a los mitológicos personajes, que lo mismo extraían de la madre tierra su tesoro natural en forma de mármol, que introducían sus riquezas en los cimientos sagrados de la baseliza.

ENTRE MARKINA Y AULESTIA,

SE  ALZA  UN  PEÑASCAL,

Y SOBRE EL MISMO UNA ERMITA,

QUE ES PROTECTORA COMARCAL,

SANTA EUFEMIA ES SU PATRONA,

UNA  SANTA  MUY  ORIGINAL,

SANA DOLORES DE CINTURA,

Y OTROS DIVERSOS TIPOS DE MAL,

A LOS ROMEROS QUE ASCIENDEN,

CON CERA EN SUS CINTURAS.

A  ESTE  LUGAR  SINGULAR.

 

Autor: Norberto Martinez