SANTA MARIÑA DE URDULIZ

Descripción

Al S-E. del pueblo de Urduliz en el límite con su vecino y costero pueblo de Sopela, se alzan unas peñas que pese a sus modestísimas alturas, destacan en su entorno, quizá por el especial contraste del roquedal con el verde intenso de la vegetación que les acompaña. Estos parajes acogieron a ocho molinos en tiempos lejanos según la historia del municipio.

ERMITA Y PEÑAS DE SANTA MARIÑA DE URDULIZ

Se trata de tres pequeñas elevaciones a las que comúnmente se las conoce como Peñas de Urduliz, de Santa Marina o Mariña en euskera.  Se alinean en sentido NW-SE y cada cima tiene su particular definición.  La cota más alta situada al SE. es Peña Santa Marina (gailurra/cúspide)  con sus 203 mts. de altura.  La central es Moruatxe de 184 mts. – en algún documento aparece como Moroatxe o Peña de los Moros – en su cima existe una especie de mugarri.  La menor y más occidental es Santa Mariña con sus 178 mts. y bajo su misma cumbre se encuentra adosada a la roca la ermita de la Santa que trasmite su nombre al conjunto. En su cúspide destaca una gran cruz de madera y una ikurriña que pende de un gran mástil.

Alcanzar la ermita desde Urduliz es un sencillo paseo.  Partiendo de la estación del metro, hay que llegar a la iglesia parroquial de Santa María. Desde aquí se divisan ya perfectamente al SE. el pequeño conjunto calizo al que se llega por una evidente carretera  que antaño se le conocía como camino Goitibera, alcanzando así la base de la cota occidental donde destaca la cruz en la cima.  Existe un pequeño aparcamiento en el lugar, por que este, es un paraje bastante frecuentado, sobre todo por escaladores que entrenan en las buenas paredes de excelente roca de Santa Mariña.  Junto al aparcamiento y fuente allí existente, se inicia una escalera que con sus cerca de 140 peldaños de piedra y barandillas de madera permite llegar a la puerta de la escondida y rústica ermita de Santa Mariña, de la que tan solo es posible ver su frontal occidental sobre una limitada plataforma protegida por un pretil. El tiempo hasta la ermita no llega a la media hora.  Si se desea ascender a la cumbre habrá que hacerlo por la vertiente opuesta o sea, la meridional, por terrenos de Sopela y a través de un collado existente entre las cimas central y occidental y superando el ascenso final que presenta una pequeña dificultad con una trepada un tanto expuesta, para llegar a la cruz cimera. El tiempo desde Urduliz será de 50 minutos aproximadamente.

DETALLE SOPORTE-CAMPANA

DETALLE  DE LA ENTRDA

 

La oferta panorámica se fundamenta principalmente sobre el cercano litoral; más extensa lógicamente  desde las rocas cimeras que desde la plataforma de la ermita, pese a su cercanía,  con Urduliz como primer y cercano plano y el Cantábrico como fondo que baña la costa bizkaina, visible desde Punta Lucero hasta el mismo cabo Billano.

La ermita es un edificio gótico del siglo XV de una sola nave, orientado en sentido E-W. con tejado a dos aguas, de planta irregular de 14 por 16 mts. con muros de sillería y pavimento de losas de piedra. La visión exterior de la ermita desde su plataforma queda reducida al frontal occidental donde se encuentra su puerta ojival y un curioso artefacto metálico frente a una pequeña ventana que sostiene la diminuta campana, por lo que carece de la clásica espadaña. Sobre las losas que contornean la entrada se encuentra grabada el nombre de Santa Marina. Tiene cuatro arpilleras, dos de las cuales se encuentran en el frontal posterior y las otras dos en la lateral septentrional. La ermita en su lateral meridional queda adosada a la misma roca, y esta, ejerce de muro natural al edificio. El rústico templo al menos exteriormente presenta un aspecto de aparente  abandono.

Parece que fue Aita Barandiarán quien a mediados del siglo pasado citó a esta ermita en un trabajo relacionado con cuevas y simas de Euskal Herría como posibles santuarios, lo que plantea quizá, la existencia de habitáculos anteriores a la propia ermita o la posible construcción de la misma sobre alguna oquedad existente.

La ermita permanece habitualmente cerrada y también vacía porque la imagen de la santa titular descansa en la cercana parroquia de Santa María de Urduliz y tan solo suele salir de ella en época estival, cuando el 20 de Julio sale en procesión hasta la ermita, erigiéndose  ese día, en la protagonista de la fiesta, presidiendo misas y otros actos religiosos que allí se suelen celebrar.  La fiesta goza de gran popularidad, tanto en Urduliz como en Sopela pero las celebraciones se llevan a cabo por separado y con diferentes programas, partiendo las comitivas de sus respectivas poblaciones; son costumbres con origen desconocido pero que vienen llevándose a cabo a lo largo del tiempo, aunque mantienen la misma fecha festiva.  Ofrenda floral, música, concursos gastronómicos y comida popular, son otros actos tradicionales   para complementar una festiva jornada, que finaliza con el descenso de la imagen de la santa hacia su morada parroquial hasta el año próximo.

Pocos datos existen sobre la historia de esta ermita. Pero el historiador Iturriza nombra hacia el año 1784 a una ermita, a la que llama Santa Margarita y la sitúa en Urduliz, omitiendo el nombre de Santa Marina.  Parece evidente que se refería a la misma ermita, ya que esta ha sido la única ermita existente en el municipio.  Se da la circunstancia de que el calendario litúrgico celebra la festividad de Santa Margarita el 20 de Julio, fecha utilizada desde antaño por Sopela y Urduliz para la celebración en honor de Santa Marina.

Para mayor curiosidad y enredo a la vez, aseguran en Urduliz que la imagen venerada corresponde a Santa Librada.  Hay quien opina que de todo esto se desprende que las tres denominaciones se corresponden con la misma santa y siempre relacionada con la misma ermita.  Con lo que nos encontraríamos con una imagen que se ha venerado a través del tiempo con diferentes nombres.

La imagen de Santa Marina o Santa Librada, es considerada en varios puntos de la comarca como patrona de las mujeres embarazadas y algunas fuentes citan que antaño, las futuras madres solían llegar a la ermita para ofrendar velas antes del parto y posteriormente repetían visita, ya con las criaturas recién nacidas para su bendición.

Como en tantas otras ermitas del País, y en concreto en aquellas situadas en las alturas de nuestras montañas, también Santa Marina fue escenario de rogativas; las gentes del lugar  partían desde la iglesia parroquial hasta la ermita, escenario del ritual para solicitar la bonanza climatológica o alejar el pedrisco de las tormentas que arrasaban las cosechas del entorno.

DETALLE DE LA CUMBRE

 

TAN QUERIDA Y VENERADA,

ES SANTA MARIÑA VECINA,

DE URDULIZ Y SOPELANA,

Y DE FORMA MUY ESPECIAL,

DE MUJERES EMBARAZADAS.

DE NOMBRES DIFERENTES,

DESDE SANTA MARGARITA,

HASTA  SANTA  LIBRADA.

UNA ERMITA SEMI OCULTA,

ENTRE PEÑASCOS ATRAPADA,

TAN CERCANA AL LITORAL,

EN  URIBE,  SU  COMARCA,

REFUGIO DE ARRANTZALES,

TIERRA DE BASERRITARRAS.

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