San Pedro de Atxarre

Descripción

Atxarre y su ermita de San Pedro, son sin lugar a dudas, una de las atalayas más privilegiadas en cuanto a la oferta paisajística por su privilegiada situación dentro de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Atxarre ligado a Akorda auzoa, pertenece a Ibarrangelu, uno de los veintidós municipios que se integran en la reserva. Son 23.000 hectáreas de terreno, delimitando por la divisoria de aguas que vierten entre el cabo Matxitxako y la punta de Arbolitz.  Y son tres las áreas de especial interés dentro de Urdaibai, la franja costera, las marismas y el encinar cantábrico.

Atxerre se encuentra dentro de este último grupo arbóreo, tan característico en suelos calizos como el asentamiento donde se sitúa nuestro  monte y sus vecinos, Marua, Againdi, Armendua, Burretxagana, etc.  El encinar (artadi) extiende su manto en toda la zona cimera y la parte alta de sus laderas.  Más abajo el pino (insignis pinúa) y los bosques de eucáliptus (eukaliptadi) se imponen en las zonas inferiores, conformando estos parajes de la costa bizkaina.

San Pedro de Agirre fue una antigua denominación del lugar.  Hasta hace unos pocos años le hemos conocido como Atxerre.  En la actualidad se impone el topónimo Atxarre, compartido con el menos habitual de Atxarrea o simplemente San Pedro.

Rutas

El punto más cercano y más utilizado como inicio de camino es Akorda auzoa, al w. del monte y para llegar al mismo hay que tomar la carretera hacia Ibarrangelu hasta alcanzar en quinientos mts. un pequeño alto en que se encuentran unas señalizaciones (GR-98 y PR BI-161 y 2,5 kms. a S.Pedro).  Hay que tomar a la Dcha. una carretera vecinal con destino a Garteiz auzoa (W) y en seguida abandonar la misma, y de nuevo a la Dcha, caminar por un sendero carretil que llanea hasta entrar en un pinar, desciende un poco posteriormente y en un cruce se toma de nuevo la Dcha. y superando un pequeño repecho se llega a un punto donde encontraremos a mano Izda. un banco bajo tres castaños, es la referencia del desvío hacia el monte Marua y al lugar se le conoce como Irukastañeta.  Para Atxarre, hay que seguir el camino (N-W) alcanzando una explanada conocida como Dantzaleku y a la que la leyenda relaciona como escenario de los akelarres de la zona.  Un poco más adelante en una bifurcación, encontraremos el camino que sube de Kanala, eligiendo el de la Dcha. se afronta el repecho final, donde ya aflora la roca y custodiados por encinas y algún madroño (gurbitz), se alcanza la plataforma cimera con su ermita, tras un pequeño paseo de treinta minutos.

También es posible subir desde Kanala en un itinerario más duro pero interesante, pero que a veces presenta la dificultad de las zonas de argomales (otadiak) que semi cierran el camino en determinadas épocas.  Otra ruta poco habitual, parte desde el Sur, en concreto de Zendokiz auzoa, junto a la ermita del Carmen y que avanza por el baserri Atxekoa, Iruskieta y Garteiz auzoa, comunicando finalmente con el camino de Akorda.

Si alguien usa GPS aquí tiene una ruta bien explicada.

El paisaje desde Atxarre domina toda la desembocadura de la ría y sus marismas ofreciendo una especial visión sobre la margen izquierda de la corriente de agua, que nacida en las inmediaciones de Autzagane mendatea, llega a Gernika como río Oka y pasa a ser ría tras serpentear en los meandros de Arteaga, entregándose posteriormente a los finos arenales entre los que alcanzará el ansiado mar. Axpe, Sukarrieta y Mundaka son testigos privilegiados de este tramo final.

La plataforma cimera donde se encuentra la ermita de San Pedro está defendida en todo su entorno por un pretil protector, donde además del sencillo edificio, existe al Norte una cruz de cemento asentada sobre un machón de mampostería con cantos rodados en su superficie.  Sobre la cruz una vieja veleta de hierro y al fondo casi cerrando el horizonte la isla de Izaro, que desde aquí se divisa perfectamente.

También existen dos buzones montañeros y una lápida maltratada sobre unas rocas, con el escudo de Bizkaia grabado y el texto:

Atxerreko SAn Pedro Baseliza Bizkaiko Foru Aldundia 1994 ean barriztatuta / 1994 eko ekainaren 29 an…

La Ermita

La histórica ermita de San Pedro que en la actualidad presenta un buen aspecto exterior, tiene una orientación E-W. de planta rectangular y con unas dimensiones aprox. de 12 por 9,5 mts. muros de mampostería, tejado a dos vertientes que se prolonga sobre su lateral Sur, dando techo al pórtico que protege su única entrada flanqueada por dos ventanas. En el frontal W. se alza una espadaña de mampostería con un saliente tejadillo que acoge una pequeña campana.  En el lateral Norte solo hay un par de ventanucos en la parte alta del muro.  La puerta de hierro permanece cerrada y dificulta la visión interior.

En determinadas épocas el interior de la ermita albergó un importante contenido, sencillo, pero entrañable, sobre todo para las personas – visitantes habituales – de núcleos cercanos.

La imagen de San Pedro, obra del escultor Ricardo Font, tenía en la mano derecha las llaves y en el sencillo altar unos peces simbolizaban el carácter marinero del santo titular.

También el gallo fue un exponente dentro de la ermita, relacionado con San Pedro, sin olvidarnos de San Nicolás y San Gregorio, imágenes que fueron veneradas hace bastante tiempo.

Maquetas de barcos colgadas del techo, anclas o timones, quizás exvotos de marinos y/o piratas (que también los hubo), eran elementos decorativos afines a un santo marinero y patrono de pescadores. Muchos de estos objetos fueron pasto de las llamas en algunos casos y de robos y saqueos en otros. En la actualidad el interior presenta un aspecto de bastante abandono con tres viejas imágenes de San Pedro, de la Virgen y otro santo que no supimos identificar.  Nos informaron que la inicial talla de San Pedro se encuentra en el museo diocesano.

La situación de exposición a los rigores e inclemencias atmosféricas de la costa y la falta de respecto del hombre, han pasado factura a la ermita a lo largo de su historia.  Parece que pudo ser construida en el trascurso del siglo XV y tuvo en su tiempo casa de ermitaño y hacia el siglo XVII se asegura que acogió a ermitañas. En 1968 hubo reparaciones y en la década de los setenta, por iniciativas privadas fue también reconstruida.  Según la lápida que se encuentra al pie de la escalinata de la entrada, hubo importantes reparaciones en el año 1994 y en la actualidad al menos su tejado ha sido objeto de reparación en fechas recientes; trabajos llevados a cabo por la Diputación Foral de Bizkaia.

Festividad, Leyendas y Curiosidades

La festividad se celebraba el 29 de Junio, pero en la actualidad ya no hay ningún tipo de culto  en la ermita. Ya quedaron atrás las celebraciones con romerías populares en este día, sin olvidar que había otras fechas conmemorativas en el lugar como el día de San Gregorio cuando las gentes llegaban con cánticos religiosos y donde se daba un hecho importante y popular como era la bendición de la sal, que posteriormente se repartía en el paraje cercano de Dantzaleku.  La sal tenía dos destinos – tras diluirla con agua bendita – la tierra y el mar.  En la tierra los campos, en el deseo y la espera de buenas cosechas y la bendición de cruces elaboradas con laurel (ereinotz) y avellano (urritz) destinadas a casas y caseríos, en el día de Ramos.  En el mar, eran la embarcaciones las destinatarias de la sal, en solicitud de buenas costeras y seguridad para los pescadores.

Curiosa y no muy conocida era la costumbre de las futuras madres que ofrendaban un pollo o gallo blanco, tras dar tres vueltas a la ermita para prevenir el prolapso rectal de la criatura.

También las rogativas eran una practica habitual en Atxarre, cuando el lunes anterior a la Ascensión, hombres y mujeres del entorno se acercaban a la ermita y tras dar una vuelta a su alrededor, oían la misa.  Cuenta la tradición,  que las autoridades solían obsequiar a los asistentes con anís y galletas para las mujeres y paittarra para los hombres.

También en el Atxerre encontraremos una leyenda relativa a las huellas del santo y del supuesto paso por el lugar. Son relatos que con pequeñas variantes, encontramos en Gaztelugatxe, Ereñozar o San Quirico en la montaña nabarra, entre otros varios.  Aquí Barandiarán recoge una narración en 1923, respecto a una piedra de Ibarrangelu que tenía un hoyo con forma de píe humano.  La mente popular lo atribuía a San Pedro, pues parece que este santo al descender del monte dio un paso en el término de Armendua y otro en Ibarrangelu, dejando en ambos sitios la huella de su pie.

Otra leyenda respecto a la ermita, la cuenta Néstor Goikoetxea: Estando unos pastores en la ladera del monte Atxarre, haciendo quesos, después de haber recogido sus rebaños, observaron como una luz misteriosa procedente de la ermita de San Pedro, oscilaba continuamente durante la noche como movida por un viento inesistente, pues era una noche de calma absoluta.  Como el suceso se repetía durante varias noches, manteniéndose el misterio, llamaron a otros compañeros y entre el temor y la curiosidad, decidieron averiguar el extraño suceso.  Armados con makilas y después de santiguarse llegaron a la puerta de la ermita y quedaron atónitos al ver en su interior un sacerdote que ante su presencia, dio de inmediato comienzo a una misa a la que los pastores con más miedo que fervor asistieron temblorosos.  Cuando terminó, el oficiante con rostro cadavérico les dio las gracias y los bendijo, explicándoles que la celebración de la misa, era el requisito final para que él pudiera entrar en el cielo y ya lo había cumplido.  El sacerdote desapareció y la luces se apagaron de inmediato y los pastores volvieron a sus txabolas en total turbación cuando ya el sol se asomaba en el horizonte.

Aquel año, fue una bendición para los rebaños que se multiplicaron como jamás había sucedido, pero los pastores un tanto traumatizados por la experiencia vivida, terminaron emigrando a otros pastizales a la zona de Mañua, en las laderas del Sollube al otro lado de la ría, pero siempre frente al mar.

Los fértiles terrenos abandonados que la naturaleza había enriquecido, se secaron y en su lugar aparecieron peñas peladas y arbustos raquíticos, malezas y matorrales que ahora contemplamos en la salvaje vegetación.

Y terminamos con otro curioso rumor; las campanas siempre han tenido una magia especial en la mitología vasca, asignándoseles infinidad de funciones, desde la de ahuyentar a seres maléficos o asociándoseles  con curaciones milagrosas.  Las campanas de San Pedro de Atxarre  tenían o al menos eso cuentan, la virtud de que en determinados momentos o días, quien las oyera o tocara, tenía mayores posibilidades de encontrar pareja…

Si podéis merece la pena la lectura de la novela costumbrista que publicó en el verano de 1936 (vaya año) Juan de Irigoyen.

Su título “Los tremendos de Kanala” subtitulada -Novela vizcaína del mar-
Los protagonistas de la novela son Mortero,Muskullu y Martanga. Los tres personajes nacidos y criados en la zona están inspirados en el corsario vasco. Sí sí, has leído bien corsario vasco.

Pues el caso es que del caserío Bastitene, situado en Kanala cerca de la ermita de San Martin en las faldas del Atxarre, salió el Capitán D. Nicolas de Arrotegi y Gaztañaga a quien el gobierno concedió patente de corso para combatir a los insurgentes americanos que estaban en guerra con España.
Arrotegi se asentó en La Habana y desde allí con ese puerto como base de operaciones de su barco “Animas” realizó el apresamiento de varios buques, riquezas, marinos… Hazañas que le valieron el sobrenombre de “El Diablo Vizcaino”.
Su leyenda llegó hasta Urdaibai y eso hizo que varios de sus compatriotas se embarcasen rumbo a Cuba para formar parte de su leyenda, no en vano se decía que sus hombres al abordar a otros buques lo hacían cantando en euskera una temible canción cuyo estribillo decía “Kanaleko Aguirre itxasoko jaubie

OLOR A SALITRE Y A MAR,

EN LAS TIERRAS DEL LITORAL,

Y EN EL CONFÍN BIZKAITARRA,

EL ATXERRE, UNA ATALAYA,

OTEANDO EL HORIZONTE,

CUAL VIGÍA PERMANENTE,

DE URDAIBAI Y DE SUS GENTES,

DE IBARRANGELU A BERMEO,

CON UN SANTO POPULAR,

PESCADOR Y MARINERO.

 

Autor: Jose Luis Narbaiza

Texto; Norberto Martinez y Marcos con un cuento y fotos.

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