SAN JUAN DE GAZTELUGATXE

Descripción

Entre los arenales de Bakio y el cabo Matxitxako, escenario geográfico de ancestrales y continuadas batallas entre la costa y el mar, el litoral muestra en la actualidad caprichosas y espectaculares formas en calizas arrecifales  fruto de la erosión, como esta pequeña montaña que emergió de las aguas y que con su magnifica ermita en lo más alto, dignifica a este privilegiado lugar, que emana historias, ritos, tradiciones y leyendas que han sabido trasmitirse hasta nuestros días.  Todas estas circunstancias nos inclinan a considerar a San Juan de Gaztelugatxe como una ermita de montaña más, ubicada en un singular paraje de la costa bizkaina, catalogado en su día como biotopo protegido.

PASEOS Y RUTAS

Este islote o peñón natural está unido a tierra a través de un istmo artificial asentado en dos grandes arcos que soporta una escalinata de piedra poseedora de 231 escalones elaborados de pequeñas losas, sobre un pavimento de cantos rodados y protegida por muros de mampostería que trepa en la inclinada vertiente meridional del monte hasta alcanzar en sucesivos quiebros la máxima altura donde se a sienta la ermita.  Este trayecto suele ser utilizado como Vía Crucis y está señalizado en sus diferentes estaciones. Algunas personas del lugar nos comentaron que la escalinata tuvo inicialmente tantos peldaños como días tiene el año, o al menos eso era lo que narraban sus mayores.

Subida a la ermita

Al lugar también se le conoce como Doniene, según los expertos como un derivado de la contracción arcaica de Done-Iohane o sea de San Juan.  Pero en el trascurso del tiempo ha recibido denominaciones como Gaztelu-Aitz (Peña del Castillo) o Gaztelu-gatxe (Castillo áspero o difícil) sin duda por las características del lugar o quizá por alguna utilización de tiempos pretéritos.

Alcanzar la cima de San Juan de Gaztelugatxe es como se puede suponer extraordinariamente sencillo.  A este lugar –    perteneciente geográficamente a Bermeo pero dependiente de la parroquia de San Pelaio de Bakio –  se puede acceder desde la base de la escalinata a donde llega una carretera procedente de la comarcal que une Bermeo con Bakio hacia el km. 32.  Si de lo que se trata es de visitar la ermita de San Juan y un poco sus alrededores, es posible también un sencillo circuito que parte de la mencionada desviación, donde se encuentra un pequeño aparcamiento y paneles anunciadores.  Descender por el asfalto el aprox. km. y medio donde finaliza la carretera y se inicia la subida por la escalinata de piedra.  El paseo es inferior a la media hora y el paisaje espléndido en pleno mar, con la cercanía del islote de Aketx en primer plano y detrás la prolongación del cabo Matxitxako en el oriente.

La vuelta se puede realizar desandando el itinerario inicial o tomando el camino balizado que se localiza a la Dcha. del ascenso de vuelta y que llega al paraje de Eneperi donde existe un popular restaurante con la misma denominación.  Ganar de nuevo desde aquí la carretera entre Bakio y Bermeo para alcanzar el punto de partida. Será alrededor de hora y media y demasiado asfalto quizá, pero posibilitará diferentes panorámicas sobre el litoral, siempre con Gaztelugatxe y su ermita como punto preferencial.

Escaleras

La ermita de San Juan Degollado tiene poco que ver con otras rústicas y a veces semiabandonadas ermitas  de montaña; está se encuentra perfectamente conservada en la actualidad – a pesar del mal trato recibido en diferentes épocas – y es un templo que recibe multitud de visitantes, sobre todo los fines de semana, donde el tintineo de la campana es una música habitual como recuerdo o eco de pasadas costumbres donde el volteo de la campana durante trece veces permitía  la consecución de un deseo en la persona que lo ejecutaba, también servía para ahuyentar sueños perniciosos o pesadillas. Y aún se mantienen creencias de dotes curativas en el sonido de esta campana.

 

LA ERMITA

Portada

La orientación del templo es E-W. de planta rectangular, mide 15 por 8 mts.  Sus muros son de mampostería vista.  Presenta once contrafuertes distribuidos entre sus caras Norte, Sur y Oeste donde se encuentra su ábside poligonal.  Su cubierta es a dos aguas y el ábside a cinco.  Posee dos entradas, una al Sur, bajo el amplio pórtico que cubre todo el lateral y la principal al Este, con una interesante fachada con su espadaña y su popular y muy utilizada campana.  Sobre la espadaña una cruz de piedra y un pararrayos. Y bajo la misma existe un relieve con un círculo dentado que acoge la cabeza de San Juan Degollado. En los laterales de la fachada dos lápidas con grabaciones recuerdan a un mayordomo de la misma y las obras realizadas en 1886.

Sobre la entrada principal se encuentra una cristalera circular con un motivo marino que pudiera ser un timón.  Bajo la misma una hermosa puerta de madera con detalles metálicos, dotada de dos pequeños ventanales circulares que permiten ver el interior.  A través de las  mismas es posible  observar un interesante templo interior dotado de todos los enseres habituales a cualquier iglesia en activo, con numerosos bancos corridos y un original altar al fondo con  la cabeza de San Juan  en la quilla de una embarcación y bajo la misma una hélice marina.  También posee otras imágenes de San Pedro, San Pablo, la Virgen del Carmen y San Antonio.  Llama la atención tres barcos colgados  de las cerchas y algunos cuadros con embarcaciones y naufragios.

Junto a la ermita, frente la fachada principal existe un edificio como refugio abierto que posee fuego bajo y mesas de piedra en óptimas condiciones.  Quizá pudo ser esta la ubicación del antiguo hospicio que según Labayru existió antaño y llegó a poseer doce camas para peregrinos y era regido por un ermitaño-sacristán hacia finales de la Edad Media, más tarde titulado mayordomo-guardián con la misión de mantener en condiciones el templo y atender la hospedería y a las necesidades de los romeros que hasta aquí llegaban.

HISTORIA

La historia nos trasmite la fundación de la ermita – según Iturriza – en el trascurso del siglo X por los labradores censuarios de la zona, dándole carácter parroquial.  En el año 1053 D. Iñigo López I, Señor de Bizkaia, dona la ermita y los territorios de la misma, al monasterio de S. Juan de la Peña en Aragón, que según el documento original denomina SANCTI JOHANNIS DE CASTIELLO “ IN TERRITORIO DE BAKIO ET ALIA PARTE DE BERMICIO”.    Es en documentos posteriores de 1066, 1071 o un siglo después en 1162, cuando se dona a la orden premonstratense cuando se le denomina SANCTUS IOHAMNES DE PENNA.   Se cree que con esta fundación, se trasladaría alguna reliquia de la cabeza del Bautista, que en la actualidad se conserva en el relicario que se da a besar en los días de fiesta.

De monasterio o iglesia medieval pasó a convento premonstratense en el siglo XII y es hacia el año 1330 cuando estos frailes abandonaron el recinto para trasladarse a Salamanca, llevándose consigo documentación, joyas y las reliquias existentes.

Las crónicas relatan como en 1334, Alfonso XI rey de Castilla, intentó usurpar el Señorío de Bizkaia a D. Juan Núñez de Lara, que se sublevó y se refugió en el peñón de Gaztelugatxe, defendiéndose de las tropas castellanas del asedio que se prolongó durante los meses de Junio y Julio, hasta que monarca castellano ante la imposibilidad de lograr sus objetivos, firmó un armisticio y retiró finalmente sus tropas.

Hacia 1596, una flota de 14 navíos franco-inglesa, atacó Bermeo e Izaro y posteriormente alcanzaron Gaztelugatxe con el consiguiente saqueo de alhajas, derribando la imagen del Santo y dando muerte al ermitaño al que despeñaron.  Posteriormente en 1782, el lugar fue víctima de nuevos actos de pillaje y saqueos por piratas y corsarios que obtuvieron escasos botines.

En el trascurso del siglo XIX la ermita se encontraba en un estado lamentable y hacia 1886 se demolió el edificio, construyéndose una nueva ermita de escaso valor artístico e histórico.  Lamentablemente todos los restos arqueológicos que fueron apareciendo en el subsuelo de la vieja ermita, como sepulcros de piedra con restos óseos, monedas o incluso balas de cañón, fueron arrojados al mar por los ejecutores de las obras, perdiéndose así una importante información histórica.

Ya en 1978, un incendio provocado asoló el edificio y quedaron tan solo las cuatro paredes de la ermita en pie.  Los autores de la “hazaña” arrojaron la cabeza del Santo a las peñas donde posteriormente fue encontrada y trasladada al convento de los P.P. Franciscanos de Bermeo donde fue reparada.  Con el esfuerzo y colaboración de los vecinos de Bermeo y otras ayudas, la ermita fue reconstruida y reinagurada junto a la reparada cabeza de San Juan el 24 de Junio de 1980.

TRADICIONES USOS Y COSTUMBRES

San Juan de Gaztelugatxe es una ermita muy rica en tradiciones populares, valorada por algunos autores como el santuario marino más importante de Euskal Herría.  Pero lo cierto es que el lugar ha sido y sigue manteniendo un halo de magia, misterio y atracción que supera la belleza paisajística y hace que gentes a lo largo de la historia se hallan acercado al lugar en busca de  salud, protección o en cumplimiento de tradiciones seculares donde se entremezclan actitudes y creencias religiosas, paganas o mitológicas.

A San Juan Degollado acudían las gentes para la curación de los dolores de cabeza, dejando en la ermita algún objeto relacionado con la misma, como txapelas en el caso de los hombres o algún alfiler o pañuelos, en de las mujeres.

Los tartamudos pretendían solucionar sus problemas ofertando todo el dinero que podían encerrar en su puño.

Los que padecían de callosidades en los pies, debían posarlos en unas muescas en las rocas atribuidas como huellas del Santo.

Curiosa es también la costumbre muy extendida, de aquellas personas con problemas de descendencia, que acudían al pie de alguna de las imágenes de la ermita, en concreto a Santa Ana, para dejar colgadas en las mismas ropitas de niños/as en espera de fecundidad.  Se da la circunstancia que esta imagen se trasladó en 1981 a una capilla de Bermeo, pero la gente sigue siendo fiel al rito a través de otra imagen de la Virgen, pero siempre en la ermita.

Como no podía ser de otra forma el mundo del mar y sus gentes ha estado siempre muy arraigado a la ermita de San Juan y existe una tradición en la cual los arrantzales antes de dar comienzo la temporada de pesca visitan en una romería marítima la ermita, bordeándola como símbolo de protección y petición de una buena pesca.  También es costumbre que entre el verano y el otoño, coincidiendo con el comienzo o el final de la temporada de pesca del bonito, grupos de familiares de pescadores, generalmente mujeres,  acudan a Gaztelugatxe en solicitud de una temporada bonancible.

Mención aparte merece el protocolo de la bendición o bautizo de las nuevas embarcaciones de Bermeo que se deben desarrollar frente al peñón.  En el mismo, el sacerdote que realiza el acto, recorre las dependencias del barco bendiciéndolas con agua y haciendo cruces sobre las mismas.  Terminada la ceremonia religiosa, la embarcación debe dar tres círculos en el mar y a continuación se procede – se dice que con discreción – a la ceremonia mágica o pagana que consiste en poner sobre una sartén un “ramillete de San Juan”,  se le prende fuego y a continuación se arroja por la borda al mar la sartén y el ramillete de plantas.  Alguno de los presentes debe arrojar al mar algunas monedas como deseo de buena suerte para el barco.

LEYENDAS

También recogemos algunas creencias respecto a las “almas en pena” (arimek) que en vida habían dejado sin cumplir la promesa de acudir al santuario por alguna promesa y que tras la muerte precisan de la compañía de algún familiar o amigo vivo que cumpla por ellos la promesa incumplida y acuda junta al ánima hasta San Juan de Gaztelugatxe.  Existe una supuesta historia al respecto, que la sitúan en el mismo pueblo de Bermeo.

Otra de las leyendas más populares es la que relata el desembarco de San Juan en Bermeo y su llegada a Gaztelugatxe en tres zancadas, dejando sus correspondientes huellas en el terreno.  La primera “huella” se encuentra bajo el arco de San Juan en pleno casco urbano bermeotarra, la segunda en el barrio de Arene y la tercera se localiza en el último escalón de la ermita.  Como ya se ha indicado anteriormente estas huellas tienen dones curativos para los padecen de callos en los pies.

ROMERÍAS

Son importantes, populares y participativas las romerías en Gaztelugatxe y a falta de una, se celebran tres.  La primera tiene lugar el 24 de Junio, festividad de San Juan y a la celebración acuden preferentemente las gentes de Bermeo.  El 31 de Julio, son los vecinos de Arrieta, los que llegan en comitiva hasta el peñón en la festividad de San Ignacio de Loyola y el 29 de Agosto, fiesta de San Juan Degollado, son los romeros de Bakio los que hacen acto de presencia en Gaztelugatxe, acompañados eso sí, de Bermeo que en esta fecha reitera la soberanía del peñón.

 

San Juan de Gaztelugatxe,

y en Gaztelugatxe un San Juan,

acogido en una ermita,

protector de las gentes de mar,

y de las gentes de tierra,

que se acerquen al lugar.

 

La belleza paisajística,

es atractivo especial,

para atraer a los romeros,

y gentes en general,

que ascienden las escalinatas,

de este balcón natural.

Norberto Martinez
Texto y Fotos

 

 

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