San Adrian de Zeanuri

Descripción

De entre las numerosas ermitas que componen el patrimonio histórico arquitectónico del municipio de Zeanuri y que se distribuyen por toda su geografía municipal, tan solo una, estimamos, que puede ser catalogada como ermita cimera (gailurreko baseliza).  Se encuentra en el núcleo de Ipiñaburu donde se alza la pequeña cota de Astondoko Atxa (443), un sencillo altozano sobre los caseríos de Beobide/Bebide.  Sobre esta humilde pero estratégica cota se encuentra la conocida ermita de San Adrían o Sanadrien como popularmente también se le conoce.

Un paraje para una bonita ermita rodeada de diferentes especies arbóreas que no impiden poder admirar el roquedal de Peña Lekanda en las alturas hacia el occidente o en un plano más bajo y cercano la ermita de San Juan de Arzuaga, como referentes paisajísticos.

Con el paso del tiempo el nombre de la ermita se ha ido imponiendo sobre el topónimo original de esta pequeña cumbre, algo común entre los diversos montes que poseen ermitas en sus alturas.

Rutas

Los accesos al lugar son numerosos pero proponemos dos como referencia:

  • Desde Ipiña auzoa, alcanzar los caseríos Angune/Aranguren y desde aquí localizar una pista-sendero al Norte que alcanza Astondoko Atxa en 45´ aprox.
  • Otra alternativa parte de Barazar mendatea por la pequeña carretera que se dirige a Saldropo, abandonarla en un cruce bajo el monte Abaroa y por evidente pista seguir hacia el Norte rodeando la cota de Urrusti hasta situarse en un cruce al Este de la montaña. Optar por la desviación derecha que desciende hacia Beobide auzoa y alcanzar la cercana cima donde se asienta la ermita, en un tiempo que superará ligeramente la hora de camino.

La ermita de San Adrián

La ermita de San Adrián tiene una orientación E-W.  planta rectangular de 12 por 5,5 mts. aprox.  La sacristía se encuentra adosada al lado de la epístola (Sur). Paredes de mampostería blanqueadas con esquineras de sillería. Tejado cubierto de tejas a dos aguas sobre un par de cerchas de madera.

Su espadaña es de piedra de sillería y se encuentra adosada al exterior en su lateral meridional, con un vano que acoge a la campana y culmina en ángulo que soporta una cruz de piedra. En la misma se localiza la grabación “Año 1896 y Año 1920”.

El pórtico situado al oriente protege la fachada de entrada con puerta y verja de madera. Desde la misma se observa el interior y en el presbiterio  la única imagen del santo titular sobre un pequeño altar, el sagrario y una ventana al fondo. Sobre un suelo de cemento, un pequeño púlpito y varios bancos corridos de madera completan el mobiliario. La conservación actual de la ermita en general es aceptable.

La ermita fue restaurada en 1984 con la colaboración de los vecinos de los caseríos de las cercanías.

Festividad, costumbres y leyendas.

Las celebraciones se han ido perdiendo con el tiempo pero hasta hace unos años, nos informan que se solía celebrar una misa cantada al domingo siguiente al 8 de Septiembre. Con buen ambiente y romería popular, la cofradía de Ipiñaburu tenía por costumbre ofrecer a los asistentes  galletas y vino. Posiblemente y con anterioridad en el tiempo, parece que en épocas de sequía, se tenía la costumbre  de bajar al santo hasta el erreka Aldain, donde se mojaba la imagen con agua, volviéndola a subir hasta la ermita en procesión a la espera de las ansiadas lluvias.

También era costumbre en tiempos no excesivamente lejanos, todos los sábados mantener una lámpara encendida en la ermita.  Y otra curiosidad que recogemos es que a esta ermita se acudía para solicitar al santo la intervención en la búsqueda de objetos perdidos.

Una vez más en la búsqueda de ritos y costumbres, entorno a nuestra ermitas, aparecen simbologías y rituales apegadas a los inicios del cristianismo e incluso a otras religiones precristianas donde el agua, la luz o el fuego tenían valores tan especiales como enigmáticos y que se han ido difuminando en el transcurso del tiempo pero que guardarían sin duda, especiales significados en las vivencias de las personas que formaban estas comunidades fundamentalmente rurales.

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