¿Ermita o Baseliza?

Hace casi un año ya que me acerque a este grupo de gente que formamos la Asociación BEL Bizkaiko Ermiten Lagunak.

Recuerdo que una de las primeras cosas que me llamo la atención fue el nombre, BEL Bizkaiko Ermiten Lagunak, Asociación de Amigos de las Ermitas de Bizkaia.

Ermita en lugar de Baseliza. ¿Y eso por qué?

Y me contestaron, el término Ermita engloba a todas las ermitas, Baseliza deja a algunas fuera.

Hoy con la explicación que nos da Manu Etxebarria Ayesta. Doctor en Etnolingüística y Catedrático de Euskera, nos quedan las cosas más claras.

Idazti honetan ERMITA hitzaren nondik norakoa eta bere euskerazko BASELIZA itzulpenaren berri azaltzen da, eta arrazoitu, ERMITA hitzak hobeto adierazten duelako era eta toki askotako eraikinon izatea.

Cuando Iñaki García Uribe me consultó la traducción de “Amigos de las Ermitas de Bizkaia”, le indiqué que, aunque en euskera algunos lo han  traducido como Baseliza,  sin embargo el préstamo lingüístico Ermita  es más adecuado para expresar el concepto de Ermita en general, ya que Baseliza es la  iglesia del bosque, por tanto no representaría a todos los tipos de ermitas.

De ahí nació la  sigla BEL de nuestra Asociación. (Bizkaiko Ermiten Lagunak).

Para ver el origen de la palabra Ermita tenemos que partir del termino griego “EREMOS” que pasa al latín como “EREMUS” que significa “YERMO”, en español.

En el latín tardío tenemos Eremita, que a su vez proviene del griego “EREMITES”,  persona  que vive sola en un lugar deshabitado, en cuevas, eremitorios etc.

EREMITA > ERMITA es el resultado de la pérdida de la vocal. No obstante, en Zuberoa por ejemplo, se conserva el original EREMITA, como se puede ver en la segunda estrofa de la canción:

“Chorittua, nurat hua”… que dice así:

San-Josefen EREMITA desertian gora da...”

( En versiones modernas, se ha corregido E-RE-MI-TA por ER-MI-TA, pensando quizá que era un error, pero al aplicar esa corrección a la música original, se ha dado cuenta de que le falta una sílaba ( para completar las 8 sílabas), y como solución repiten la “A”  final al cantar ( ERMITAA).

 El respeto es un deber. Cambios que se hacen sin saber.

En su trilogía de Ermitas de  Bizkaia, la recientemente fallecida Gurutzi Arregi, en la introducción del primer tomo hace una descripción exhaustiva de la tipología de las ermitas.

Señala que hay muchos tipos de ermitas, a veces diferenciadas por su situación (montes, bosques, peñas, etc.), aislados de la civilización  y, en todo caso, a esas se les podría denominar en euskera como BASELIZA, (aunque en esta palabra compuesta, ELIZA proviene del latín y a su vez del griego).

Por esa razón incluso a estas BASELIZA sería más adecuado denominarlas con el nombre genérico  de  ERMITA.

Pero hay  además hay otras muchas tipos de ermitas, humilladeros, santuarios, que  además de ser de diferentes tamaños y algunas de ellas, de mayor popularidad y devoción y además situadas cerca de las parroquias o cerca del mar o incluso en islas, etc.

Por ello NO procede denominarlas como BASELIZA, por simple toponimia. (baso= bosque).  Por lo tanto pienso que con  la palabra ERMITA englobamos a todas.

“No dudo de la buena intención de euskaldunizar la palabra ERMITA, como BASELIZA, pero si la traducción no engloba todo el concepto, es mejor coger el préstamo y hacerlo nuestro como en otros muchos casos y como lo hacen las diferentes lenguas.

Los préstamos necesarios no son desprestigio sino aportación y enriquecimiento de la lengua.”

Gora gure ERMITAK!

Juan Manuel Etxebarria Ayesta

Fotos de Txato Etxaniz, Juan Larreategi y Marcos García.

Aniversario del accidente de peregrinos al Santuario de Urkiola

Foto del archivo del ABC. Obtenida de la revista BEGITU de Arratia.

En el aniversario de este hecho de hace 100 años aprovechamos para explicaros cómo la etnografía recoge el suceder diario de la sociedad.

Atendamos las explicaciones que nos da Juan Manuel Etxebarria Ayesta.

HISTORIA DEL HALLAZGO DE ESTE ROMANCE IMPRESO

En uno de mis viajes en busca de mitos y leyendas, fui a la casa de Damiana Etxebarria del barrio Bertzuten de Zeberio. Al terminar la fructífera entrevista le pregunté si tenía algún papel impreso de bertsos “bertso-papelak”, y me dijo que su hermana guardaba en una cajita papeles sueltos con bertsos impresos y me los regaló. Algunos “bertso-papelak” estaban en euskera, otros en euskera y castellano y unos pocos solo en castellano, como es el caso de este romance.

PUBLICACIÓN EN AUSPOA-EUSKALTZAINDIA

El año 1999, el jesuita Antonio Zabala, autor entre otras, de la colección de más de 300 libros de bertsos de bertsolaris populares, me propuso publicar estos “bertso-papelak” junto a las canciones recopiladas por mí en Zeberio.

Y así lo hicimos bajo el título de ZEBERIOKO KANTAK, es el libro Nº 259, en la editorial AUSPOA y posteriormente Eukaltzaindía lo colgó en la red en PDF junto a los 300 tomos.

Ruinas del antiguo puente bajo la actual pasarela

Introducción:

En este romance se narra la triste historia del accidente que tuvo lugar en el puente de Zubieta de Lemona (actualmente en ruinas),

Salió de Arrigorriaga un autocamión lleno de peregrinos a Urkiola el 13 de junio de 1920, festividad de San Antonio de Padua, y al pasar el puente de Zubieta de Lemona cayó al río Ibaizabal, hubo muertos y heridos.

ROMANCE- CATASTROFE EN EL PUENTE ZUBIETA.  LEMONA (Bizkaia) 13-06-1920

1-. PRIMERA PARTE

Con lágrimas en los ojos

y el llanto en el corazón

voy a comenzar si puedo

esta triste relación.

El día 13 de junio

de mil novecientos veinte

hubo una fiesta en Urkiola

a la cual fue mucha gente.

Fue el día San Antonio

día de gran romería

donde van mozos y mozas

rebosantes de alegría.

También mujeres y ancianos

van allí a hacer sus ofertas

y después de haberlas hecho

se dirigen a la fiesta.

Bailan y ríen y cantan

rezan e ingieren meriendas

y acabado el festival

se vuelven a sus aldeas.

Así termina la fiesta

tan popular en Vizcaya

y también yo termino aquí

para empezar la parte segunda.


2-. SEGUNDA PARTE

Alegres y placenteros

cantando mozos y mozas

dirígense los romeros

a San Antonio de Urquiola.

Salió desde Arrigorriaga

un autocamión cargado

con cuarenta pasajeros

para el sitio mencionado.

Llegaron hasta Lemona

sin ninguna novedad

mas al pasar por el puente

fue la desgracia fatal.

Dicen que por viraje

hecho sin mala intención

chocó con la barandilla

y el automóvil cayó.

El chófer que lo guiaba

era muy poco capaz

y en punto tan peligroso

perdió la serenidad.

Con una rueda trasera

se partió la barandilla

y no pudieron salvarse

tantas inocentes vidas.

Una vez en el vacío

aquel enorme furgón

de los angustiados pechos

salía esta exclamación.


Auxilio, favor, socorro,

Dios mío, madre querida

que por ir a divertirnos

perdemos aquí la vida.

Una gran montaña de agua

al caer se levantó

y debajo de camión

a todos sepultó.

Apenas se dieron cuenta

de la triste situación

entablaron una lucha

para lograr su salvación.

El agua teñida en sangre

de tantos muertos y heridos

no parecía sino que

todo había concluido.

Con una fiereza tal

que no puede describirse

se agarran unos a otros

para del agua evadirse.

Allí había un matrimonio

que en plena luna de miel

debajo del fatal río

vio perecer su doncel.

Entre estos hay otro caso

que vamos a mencionar

y eran dos enamorados

que íbanse pronto a casar.

Él se llamaba Mariano

y la novia era Francisca

que proyectaban su enlace

para dentro de unos días.

Y con amor puro y santo

su porvenir preparaban

pero la traidora muerte

la vida a los dos arranca.

Eran dos trabajadores

que elaboraban papel

para mantener sus madres

que eran ancianas también.

Y para dar una  prueba

más ardiente del querer

mueren ambos abrazados

como amantes de Teruel.

En cuanto hubo noticias

de esta terrible desgracia

de todos los caseríos

fueron pronto a remediarla.

Principiaron los auxilios

con cuerdas, palos y una lancha

que un señor prestó al instante

que a las víctimas salvara.

Grandes pruebas de valor

se dieron en aquel río

para recoger los muertos

y atender a los heridos.

Uno con la pierna rota

que el autocamión partió

sin cuidarse de sí mismo

de la muerte a tres libró.

Alcalde y autoridades

ténganlo todo presente

y arreglen las carreteras

para evitar tanta muerte.

Ahora a los supervivientes

enhorabuena cordial

y para los otros pobres

sólo nos resta rezar.

El día de San Antonio

triste recuerdo dejó

en el puente de Zubieta

al río un camión cayó.

Unos cuantos desgraciados

en el fondo perecieron

sembrando un día de luto

a Bilbao y al mundo entero.

Y para el año que viene

les voy a recomendar

que a San Antonio de Urquiola

camión no deben de usar.

Un recuerdo dedicamos

a esos pobres desgraciados

que fueron a divertirse

y murieron aplastados.

Si os interesa aqui lo teneis en PDF

BEL FICHADO EN ONDA VASCA

Sábado 23 de mayo de 2020

Me hace mucha ilusión daros la siguiente noticia.

“Nos han fichado”. Si, si como lo oís. Gracias a la incansable labor de nuestro Presidente Iñaki García Uribe vamos a estar en la radio todos los domingos.

La radio Onda Vasca, “La radio que cuenta” y la periodista Aranzazu Mutiozabal han decidido dar voz  a BEL.

Llevamos dos domingo seguidos hablando de BEL, entre otras cosas hemos hablado de la apertura al público general de nuestras Videoconferencias con Hidenao Dohino y sus estudios sobre las migraciones españolas en el XVIII, y por otro lado hemos hablado un poco de estadísticas de ermitas, de las que existen hoy, de las desaparecidas y   mañana será el tercer domingo seguido y hablaremos de Bilbao y sus desaparecidas ermitas.

Seguiremos en adelante con este espacio ya propio de BEL, dándoos la chapa los domingos. 

Se emitirá todos los domingos a la mañana, de 9,10 a 9,25 h en directo.

Mil gracias a la periodista Aránzazu Mutiozabal Sanz por dar voz al patrimonio y la historia un tanto escondida y ninguneada de las ermitas bizkainas.

Mañana dedicaremos el espacio radial a comentar cuáles eran las 20 ermitas que desaparecieron en Bilbao y las dos que sólo quedan, por cierto, una de ellas privada.

La frecuencia de ONDA VASCA en el dial: La radio que cuenta

Como siempre días después subimos a nuestro canal de Ivoox los audios de estas entrevistas.

San Francisco de Olabarri, Dima – Balzola

Iñaki García Uribe y Marcos García

Gaueko Arimak / Abaden Txakurrak

Gaueko Arimak

Por Juan Manuel Etxeberria Ayesta

Se trata de unas leyendas recogidas hace más de 35 años en unos libritos de cuentos, difíciles de conseguir hoy en dia.

Aupa Beltarrok.

 Como entramos en Semana Santa  os voy a contar una leyenda de las ánimas errantes.

 Pero antes, una pequeña explicación;

Nuestros personajes mitológicos normalmente aparecían de noche. En la época precristiana, el periodo nocturno comenzaba al atardecer, con el canto de los búhos o la aparición de los murciélagos, y terminaba  al día siguiente con el canto de los gallos o con el amanecer.

En ese intervalo actuaban estos personajes y durante el día quedaban sin poderes. 

Eso antes de cristianismo. Cuando llega el cristianismo en las leyendas que yo he ido recogiendo en Gorbeialdea, hay una constante, y es que a partir de las oraciones de la tarde, del ángelus del atardecer hasta las campanas del alba, en ese intervalo es cuando actuaban y una vez de día, y posteriormente con la llegada de la luz eléctrica, no tenían poderes.

 Según se recoge en las leyendas, incluso de noche, en la época cristiana cualquier señal cristiana tenía poder para inutilizar a cualquiera de los personajes mitológicos. O sea, bastaba con santiguarse, rezar, una jaculatoria o el sonido de las campanas de las iglesias para dejar sin poderes e inutilizar  a estos personajes.

 Dicho esto, había otros personajes misteriosos que, aun rezando o tocando las campanas, seguían apareciendo y eran las ánimas errantes.

Eran almas que no podían entrar en el cielo porque habían dejado sin cumplir algo en este mundo. Entonces se iban apareciendo a familiares o amigos y contándoles el porqué de su  andar errante. Y claro, pasado el primer susto,  la familia o los amigos se encargaban de cumplir ese incumplimiento que había tenido el ánima  en vida. Y cuando ya se despedían les daban la mano.

Pero había que darles la mano, siempre con un paño envuelto, porque eran ánimas, espíritus y quemaban. Y por eso, según se recoge  en las leyendas, al día siguiente, en ese paño aparecían las cinco marcas de los dedos quemados. 

 Dicho esto, ahora va la leyenda, que es muy común en Euskal Herria.

 Este tipo de leyendas tienen muchas variantes.

 Una de ellas es conocida como la de Mateo Txistu o Martín Abade y  en Zeberio llamamos Abade Txakurrak, que son los perros del cura. La leyenda es la siguiente.

Abade Txakurrak / Mateo Txistu

Resulta que un cura de un pueblo era muy aficionado a la caza, sobre todo a las liebres, y tenía unos perros educados para levantar las liebres. Pues un domingo no consiguió antes de misa levantar ni una liebre ni cazarla, por supuesto. Y entonces, claro, se fue a celebrar su misa dominical bastante enfadado.

Estando en plena celebración de la misa, escuchó a sus perros ladrando porque habían levantado una liebre. Dejó la misa tal cual y se marchó. Cogió la escopeta y se fue con los perros. Dicen que este cura quedó condenado para siempre y que no volvió más.

Y cuando hace mal tiempo, sobre todo con viento fuerte, se escuchan alaridos y ladridos,  y se dice que son los perros del cura o los perros  de Mateo Txistu los causantes del mal tiempo.

Esta leyenda la cuenta mucha gente y de  diferentes maneras situándola en diferentes lugares.

 A mí me lo contó Juan Akesolo de Zeberio.

Después de contarme la leyenda de Mateo Txistu o Abade Txakurrak, me dijo:

 ¡Oye! yo sé la segunda parte de esta leyenda y me la contó, leyenda que se puede leer en mi libro. Yo no la había oído en  ningún otro sitio y me parece interesante contárosla.

Pues resulta que antes de Semana Santa, en nuestros pueblos era costumbre hacer ejercicios espirituales para confesarse y cumplir por Pascua, era el mandato eclesiástico de antes: confesarse, haciendo una confesión general y comulgar una vez al año por Pascua Florida. Se le denominaba: Cumplir por Pascua.

Entonces, en los pueblos y en Zeberio en concreto, se hicieron ejercicios espirituales justo antes de la Semana Santa. Para ello, solían traer a un misionero, a veces un cura predicador famoso y otras veces a un fraile de renombre para dichos ejercicios. Y claro, la gente se iba a confesar, o bien con los curas del pueblo o con este nuevo misionero que venía de fuera y muchos solían querer confesarse con este de fuera para evitar confesarse con alguno de los curas  del pueblo, probablemente por vergüenza. Y bueno, el caso es que un señor quiso confesarse con el misionero, pero tenía mucha cola y no lo conseguía  Y entonces se dijo

 – esta noche me quedo a dormir en el coro y al día siguiente seré el primero-.

 Y efectivamente se quedó a dormir en el coro sin que se enterara el sacristán. Pero a medianoche oyó que se abría la puerta de la iglesia, estaba a oscuras y entonces oyó pisadas y estuvo asustadísimo y vio que esta persona iba hacia la sacristía, encendió las luces de la iglesia y al poco, vestido con las ropas de celebrar misa, bajó al altar. Miró a todas partes. Y al no ver a nadie, volvió a la sacristía. Apagó las luces y se marchó. El hombre estaba asustadísimo y aterrado por el suceso y no pegó ojo en el resto de la noche.

Al día siguiente cuando llegó el misionero para seguir confesando a la gente, vio a dicho señor en el primer puesto para confesarse y le dijo el misionero:

– ¿Has madrugado mucho para venir hoy a confesarte? 

-Sí, sí, es que he dormido en el coro, pero esta noche me ha pasado esto y esto. Y le contó lo que había sucedido.

 Y le dijo el misionero

– ¿te quedarías también esta noche?.

Y le dijo

– Solo no.

– ¿Y si te acompaño yo?

-Entonces sí.

 Y así lo hicieron. Se quedaron los dos.

A medianoche, otra vez se abre la puerta, se oyen las pisadas, va a la sacristía, enciende la luz, baja al altar vestido para la celebración y entonces el misionero, al ver aquello,  baja del coro, va hasta el altar y le ayuda a celebrar la misa. Le hace de monaguillo.

 Y al acabar la misa le dice el cura condenado que había venido a medianoche. Soy el ánima Mateo Txistu, Abade Txakurrak,  llevo viniendo no sé cuantos cientos de años a celebrar la misa que dejé sin acabar por seguir a las liebres. Y ahora que me has ayudado a celebrar la misa que dejé  a medias, pues ya puedo entrar en el cielo y te agradezco infinitamente. Y le dio la mano y seguro que en ese lienzo aparecerían las marcas quemadas de los dedos y así acabó la historia y pudo entrar en el cielo Mateo Txistu o Abade Txakurrak.

Si os apetece aquí podéis ver un video

Alguien puede preguntarse a ver por qué no acabó de celebrar la misa él solo. Pues porque la misa era un acto social y el que ayudaba a misa al sacerdote debía ser otro varón y además había que saber responder de viva voz a las preguntas de la misa en latín.

Y esto, claro, ahora ya la gente apenas lo sabe, pero yo lo viví en primera persona. Cuando estuve en un colegio en San Sebastián ( curso 1959-1960 ), el colegio era de monjas, pero los alumnos éramos todos los chicos, y al lado había otro colegio de monjas y las alumnas todas chicas. Entonces un compañero de Zeanuri y yo, alternándonos,  solíamos ir a ayudar a misa al sacerdote del  colegio de  chicas porque el monaguillo o el acólito tenía que ser un varón. Además había que saber responder al sacerdote en latín.

En este caso, cuando el misionero ve que el cura estaba solo, le hace de acólito, y le responde en latín todo lo que tiene que responder. Y así, en ese acto social, celebra la misa que había dejado sin celebrar y entró en el cielo.

Bueno, ahí tenéis la leyenda de Mateo Txistu o Abade Txakurrak en versión del informante Juan Akesolo del barrio Bertzuten de Zeberio.

Y como colofón os proponemos otro video, el de las Ánimas y el Mendigo

Si lo preferís podéis descargar aquí el PDF de este video

Juan Manuel Etxebarria Ayesta